Derechos de la mujer en el parto - LEY NACIONAL 25.929

DERECHO:

* a una experiencia digna, sagrada, gratificante, profunda y con amor. El parto nunca debe verse como rutinario y mecánico por quienes lo atienden.
* a un parto en privacidad física y emocional íntimo y tranquilo. Hacer tactos vaginales como una rutina es una violación contra los derechos fundamentales para tener privacidad y auto-protección. Crear un ambiente de intimidad y seguridad con luz baja y tranquilidad es un derecho fundamental por un buen parto y nacimiento.
* a movilizarse, hablar, cantar, gritar, tomar la posición que quieran. Se debe dejar que el parto fluya de acuerdo a su comodidad y gusto particular sin tener que cumplir con las arbitrarias normas institucionales.
* a elegir quienes asistan su parto y a estar solas cuando quieren. Todo personal hospitalario, enfermeras, doctores, parteras y miembros de familia, deben estar invitados por la mujer para asistir al parto.
* a sentirse segura. Estar acompañada por los mismos profesionales durante el embarazo, parto y posparto es recomendable, y que estas personas sean de su libre elección.
* a recibir atención de parteras, especialistas en el parto fisiológico, y estar informadas de los beneficios. Es urgente incorporar parteras en el sistema de salud como las más indicadas para atender los partos en casa y en hospital (con respaldo del sistema médico si surgen complicaciones).
* a elegir tener el parto en su hogar. Y en caso de alguna complicación o emergencia deben ser bien atendidas por los servicios médicos.
* a no ser objetos pedagógicos. No se justifica hacer tactos o cualquier otro procedimiento de aprendizaje.
* a no ser mutiladas o maltratadas. La mutilación del cuerpo de la mujer en el parto se debe reconocer como un acto criminal. Hacer episiotomía (piquete) sin consentimiento informado es un ejemplo muy común.
* a tener acceso gratuito y fácil a la información acerca del proceso del parto natural y saludable. Asimismo para obtener ayuda en la preparación para el parto y la maternidad. La información debe incluir alternativas naturales a las normas institucionales: como parir en casa, parto en agua para aliviar el dolor o estimular el parto y sobre métodos naturales para inducir el parto.
* al acceso a información de las instituciones públicas y privadas sobre sus estadísticas de intervención y seguridad y a su expediente médico. Este derecho incluye poder hablar con personas que les puedan explicar la información en una manera precisa, clara y sencilla.
* al acceso inmediato a información completa acerca de todos los procedimientos que se le aplican a ellas o a sus bebés en el embarazo, el parto o el posparto. Las mujeres se deben informar de los posibles daños que provocan las intervenciones. El consentimiento informado significa no solamente estar informada, significa poder decidir sobre lo que le informan, la mujer tiene derecho a decir no, y ser respetadas.
* a no ser lastimados. Esto, en el caso de bebés, incluye la utilización de fórceps, amputación temprana del cordón umbilical, sondas para succionar, peras para sacar mucosas, máscaras de reanimación, inyecciones, gotas en los ojos y la falta de oxigeno -causada por la droga pitocín aplicada a la madre-. Todo esto provoca sufrimiento y angustia en el recién nacido y afectará su bienestar en el futuro.
* a estar juntos –madre y bebé- en un ambiente de tranquilidad, por el tiempo que desea la madre. Tocar, cargar y amamantar al bebé en los primeras horas de vida es un derecho inalienable.
* a tener información y apoyo para la lactancia. Es un requisito que esté disponible en todo momento para todas las actuales o futuras madres. Los derechos de las mujeres y sus bebés en el parto y nacimiento son inalienables, y no son secundarios a las exigencias del gobierno, del personal médico, de las instituciones o de cualquier otra persona o institución. Madre y bebé protagonizan este proceso y los deseos y sentimientos de la madre deben estar en primer lugar. El parto no es seguro cuando los deseos de la madre toman un segundo lugar frente a las rutinas de quienes asisten el parto. Exijamos estos derechos fundamentales. Las mujeres tenemos que luchar por nuestros derechos como personas y como poderosas creadoras de vida. Exijamos el derecho a que todas las personas comiencen su vida de la mejor forma posible. Mamás y bebés tenemos derechos. Únete a la lucha por la humanización del parto, el nacimiento y la vida. Cambiar la forma de nacer cambia la forma de vivir.
Francisco Saraceno, Partero